Y eso fue el Bono…
Hace poco terminé mi trabajo para Narración interactiva. Y ya que estaba por estos lados, me acordé que tenía otro blog. Uno donde la interactividad está dada por la vida y este espacio solamente se transforma en el balde donde cada cierto tiempo comparto con ustedes amables lectores, de esta, mi sencilla pero no plana vida.
Hoy me enteré oficialmente del Bono de productividad que la empresa en la que trabajo, nos dará este año. Sin duda ninguna sorpresa a lo que me venía haciendo la idea desde hace algunos meses. Un máximo de un sueldo base (entiéndase menos de $100.000) y hasta con compañeros que no recibirán nada.
Intento dejar de lado el tema $$, o por lo menos no tenerlo como referencia principal. Lo que quiero compartirles tiene que ver con algo más de fondo y en lo que creo que, alguno de mis colegas me podrá encontrar la razón.
El trato desde que entramos como empleados de Metro -antes cada uno pertenecía a una empresa de la universidad de la cual dio origen a la relación de trabajo (leáse eramos subcontratados)- ha sido cada vez más degradante para una buena parte de nosotros. Cualquier trabajador piensa, con justa razón, que pasar de la empresa chica a la grande, se les abren nuevas oportunidades tanto en su salario como en el trato diario. Bueno, ni en lo uno ni en lo otro, se ha dado a cabalidad esto.
El trato, en general, sigue siendo de “mirarnos en menos” por ser estudiante. Pero a la hora de ponernos la camiseta por la empresa, por esto y por esto otro, somos los primeros a los que llaman cuando nos necesitan, somos los que estamos frente a un tren cuando comienza Transantiago, cuando hay partidos peligrosos, cuando un colega de tiempo completo se enferma y hay que buscar rápido reemplazo. Fuera tan rápida la velocidad de respuesta a la inversa… ir nosotros a solicitar algo, por muy mínimo que sea, la práctica general es escuchar y luego olvidar.
De ello, como en todos lados, existen ilustres excepciones. Pero insisto en que lo NORMAL no va por ese camino. Hoy, con la entrega de un bono de productividad, que no alienta a nadie a ser más productivo, me encuentro con uno más de esos “reconocimientos” que la mayoría no merecemos.
Estoy de acuerdo a que somos distintos. Pero TODOS lo somos, y no por ello veo que se haga una diferencia positiva al resto de los trabajadores. Tanto buenos como malos reciben por igual sus beneficios, exceptuando a los de contrato parcial que, al hacer algo mal se les caen todas las penas del infierno y, cuando se hace algo bien, nadie lo valora. (Es su pega, dicen…)
A veces, y con esto termino, pienso que haber continuado como subcontratado era mucho más fácil: Sabìas tus limites, sabías con quien tratar y a quién patalear. Hoy, te mandan de un lado a otro sin que nadie te responda SI o NO, solo un ”LO VEREMOS…”; cuando algo sale mal, la primera sospecha es hacia ti mismo, y al reclamar sólo queda anotado en un papel que durante el día se transforma en parte de la basura…
Cómo todos, el trabajo es necesario. De otra manera, no estaríamos ahí…